Abuso Policial en Pasto: Cuando la Autoridad se Convierte en Victimario
El reciente escándalo en Pasto nos confronta con una cruda realidad: un video muestra a un agente de policía plantando marihuana en el disfraz de un artista callejero en pleno parque Bolívar. Este acto, más allá de ser “irregular” como lo califica el comunicado institucional, constituye un ataque frontal a la dignidad humana y al Estado de Derecho. Como especialista en garantías constitucionales, analizo esta grave vulneración que ha indignado a Colombia entera.
El video evidencia una operación perversamente orquestada: mientras el uniformado revisaba las prendas del ciudadano -quien sobrevive entreteniendo transeúntes a cambio de monedas-, saca descaradamente una bolsa de marihuana de su propio bolsillo y la introduce en el disfraz del artista. Lo más escandaloso es su desafío al testigo que grababa: “¿Está grabando? […] Grábelo: en este muñeco se le está encontrando estupefaciente”. Este cinismo no solo revela el modus operandi, sino la normalización de prácticas criminales dentro de la institución encargada de combatirlas.
La víctima, en su denuncia radial, fue contundente: “Nunca he vendido drogas; mi trabajo es llevar alegría”. Esta declaración desnuda la esencia del atropello: criminalizar la pobreza y convertir la necesidad en delito. La respuesta policial del 9 de julio, aunque menciona “investigaciones internas”, omite elementos cruciales: no hay referencia a sanciones al agente, reparación a la víctima, ni medidas concretas para evitar futuros abusos.
Jurídicamente, estamos ante varios delitos: falsedad en documento público, fraude procesal (si el agente de policía uso las pruebas para judicializar al artista callejero), calumnia, abuso de autoridad. entre otros.
Para el artista afectado, la ruta legal es clara: primero, presentar el video ante la Fiscalía para que se investiguen las conductas punibles en que incurrió el oficial de policía, y también poner la queja ante la misma policía nacional; segundo, interponer tutela si la prueba se utiliza dentro de un proceso judicial en su contra; tercero, exigir reparación económica por daño moral y afectación a derechos protegidos por la constitución.
A todos los colombianos les digo: si presencian abusos policiales, graben sin miedo. Los videos son pruebas válidas, anoten placas, unidades y horas, y denuncien inmediatamente en Fiscalía o Defensoría del Pueblo. Este caso en Pasto no es un error aislado: es síntoma de un patrón que requiere reformas estructurales en los protocolos policiales.
